#LaContra

No era un ascensor muy grande, apenas cabían 4 personas, y el frontal estaba recubierto de un espejo de arriba a abajo. En su techo, dos tubos led lo alumbraban. La botonera estaba al entrar a la izquierda, 10 pisos, el zaguán y dos parkings subterráneos.

La gente no se para a pensar lo que pueden llegar a contar los ascensores.

Los selfies de los jóvenes.
Los besos de los novios.
El roce de los amantes.

Transportan maletas sin saber a qué parte del mundo van.
Documentos en carpetas portadas por manos sudorosas, por su importancia.
La compra.
La primera ecografía.
Tú certificado de defunción.

Están casi 24 horas en marcha.
Apenas descansan unas horas de madrugada.

Acaban su jornada bajando la basura y la empiezan con el primer turno de la fábrica.

La próxima vez que subas a un ascensor, piénsalo.
Lo mismo en él se ha cometido un crimen, un robo o una violación.

Sube, pulsa el botón de la planta a la que vas y espera que al llegar a tu destino se abran sus puertas. Lo mismo, si no se abren, has vuelto a ser una nueva historia del ascensor. Solo tú sabrás el final.

@santies