Vuelvo con mi tío Andrés porque, como ya conté, mientras haya naranja lo veré todas las semanas. Y hoy lunes ha vuelto con mi cajón correspondiente. Me ha costado reconocerlo y casi ni le abro la puerta porque ha venido con Merche de la mano y después de tanto tiempo separados, verlos de nuevo juntos se me ha hecho extraño.

Un lunes a primera hora y sin almorzar, lo mas probable es que mi tío esté indignado. Y lo está. Y para variar, con todo quisque, menos conmigo. Entra las naranjas y tan sólo me saluda a mí; al resto, comedores de aguacates y persimones, que les den por donde amargan los pepinos.

Qué guapa esta la Merche, le digo mientras le doy las gracias por las naranjas. Luego te cuento lo de Merche. Atento, analfabeto agrícola, tú y todos, si hubieras doblado el lomo como yo de pequeño, lo sabrías, pero vamos, sin reproches.

Son las ultimas clemenules mezcladas con algunas oronules que ni tú ni nadie, como buenos valencianos que sois, lo vais a notar. Gato por liebre. Al precio que van las clemenules las he colado por ellas, hay que aprovechar la racha y no creo que nadie me pueda decir nada, y si se dan cuenta, que reclamen als collidors. Una pena, que se acaben, pero bueno… que se jodan los que arrancaron los naranjos y los que no los cuidan y lloran por el Amazonas.

Concluye con cierta pena, y se me ocurre animarlo y le digo: «pero tío, ahora te vendrán las otras variedades, y también las venderás, este parece un buen año».

Sí hijo, sí. Lo que tú digas. Ahora que vienen los huertos grandes, viene también un barco de Sudáfrica, pa cagarse macho, pa cagarse, y como los valencianos solo conocemos dos variedades de naranjas (las caras y las baratas), pues compraremos lo que nos echen sin mirar más y nuestras variedades a fer la mà.

¿Y Merche?

No me hables de ella, que aún no he almorzado. Desde junio que tenia previsto pasar por el taller con ella la última semana de noviembre antes del frío. Y de allí venimos, y me ha costado cagarme en todo y amenazar al encargado del taller con llamar a su padre y con echarlo del local, porque no me quería cambiar las ruedas, que me esperara al viernes, que hacían no se que descuento…. «Pero macho, ¡que tengo tres Mercedes en el garaje! Tengo yo pinta de necesitar un descuento? Vamos hombre no me jodas, que te comes las ruedas», le he dicho, y al final las ha cambiado y ahí tienes a la Merche para todo el invierno, Castellón de la X y como el primer día. Ya no hacen coches como los de antes.

Ah, pero no te pierdas lo mejor, allí esperando me tocan del hospital y me dicen

– ¿Tío Andrés, el Regador?

– Si, el mismo que viste y calza, dígame usted señorita

– Verá, le llamo del servicio de (…) del Hospital porque debemos adelantarle la cita.

– Pero si estaba todo bien, si estuve hace dos semanas, no me asuste. ¿Qué ha pasado? ¿Y tengo que ir ya? ¿Y es grave?

– Verá, tenía la revisión para el 12 de noviembre del próximo año a las 9 de la mañana y llamo para decirle que la tendrá ese mismo día, pero a las 8:24 horas de la mañana

– Joder, con perdón señorita, me acaba de dar un vuelco el corazón… poco más y tiene usted que anular la cita. -¿Entonces me dice que a las 8:24?

– Sí

Au

El Regador